Motín georgiano en la isla de Texel, la última batalla europea, 1945


FUENTE
http://en.wikipedia.org/wiki/Georgian_Uprising_of_Texel

ANTECEDENTES

Vista aerea de la isla de Texel y alrededores (se pronuncia Tessel en holandés)
Foto:wikimedia

La isla de Texel, enfrentada al mar del Norte y la más grande de las islas frisias frente a la costa holandesa era un enclave considerado estratégico por los alemanes tras la invasión de Holanda.
A lo largo de la historia se han producido numerosas batallas navales frente a la isla.
La isla fue muy fortificada como parte del sistema de defensas del muro Atlántico. Tras el desembarco aliado en Francia, la isla deja de tener interés, pero se decide mantener una guarnición.

EL BATALLÓN 882
En 1942 los alemanes entran en el cáucaso, capturando a muchos prisioneros soviéticos de etnia georgiana. Los alemanes les dan a estos afortunados la opción de seguir como prisioneros (lo cual supondría una muerte por enfermedad y hambruna) o servir como “voluntarios” para los alemanes bajo cierto grado de libertad.

Con algunos de los hombres que habían elegido esta opción se forma un batallón Ostruppen de unos 800 georgianos en Kruszyna, cerca de Radom en Polonia, en junio de 1943. Se le asigna el nombre de 882 batallón de infantería “Königin Tamara” (reina Tamara), como parte de la Legión Georgiana, compuesto por 800 georgianos y 400 alemanes, principalmente bajo la supervisión de oficiales alemanes. Inicialmente se emplea en labores antipartisanas.

El 24 de agosto de 1943 se envía al oeste a relevar a la agrupación india voluntaria “Indische Freiwilligen-Legion Regiment 950”. El batallón llega a Zandvoort en Holanda el 30 de agosto. Entre septiembre 1943 y febrero 1945 se mantienen en Zandvoort como fuerzas de ocupación.

El 6 de febrero 1945 el batallón es trasladado a Texel para proteger la isla, y así liberar tropas mejores para el frente. A finales de marzo 1945, los alemanes preparan el traslado de varias compañías del batallón georgiano para combatir en la Holanda continental los avances aliados, esto ocasiona gran descontento entre los voluntarios a sabiendas de que la guerra pronto terminaría.

Poco después de la medianoche del 5-6 abril los georgianos atacaron a sus compañeros alemanes de guarnición por sorpresa, controlando casi toda la isla. En las primeras horas del alzamiento unos 400 alemanes resultaron muertos, la mayoría mientras dormían, apuñalados o golpeados por los georgianos. Otros fueron disparados y muertos, mientras montaban guardia o mientras caminaban por las carreteras de la isla individualmente o en grupo, durante esa noche y la mañana siguiente. Miembros de la resistencia holandesa asistieron a los sublevados, pero el alzamiento estaba hecho bajo la expectativa de un inminente desembarco aliado en la isla, que no llegó a ocurrir. Los georgianos vieron sus planes truncados tras fracasar en asegurar unas baterías navales en las costas sur y norte de la isla. Los servidores de estas baterías eran los únicos alemanes todavía vivos de la isla.

Los alemanes, enfurecidos por la traición, ordenaron un contraataque. Las baterías artilleras intactas de la isla empezaron a bombardear las posiciones rebeldes. Unos 2000 infantes de marina alemanes del 163 Marine-Schützenregiment fueron desplegados desde el continente. El contingente alemán peinó y barrió la isla de una punta a otra en dos semanas de combates ininterrumpidos, recuperando el control de la misma.

El comandante del 882 Bataillon, el mayor Klaus Breitner, testimonió mucho tiempo después de la guerra que el alzamiento fue “pura traición, nada más”. Los amotinados capturados fueron declarados culpables de alta traición, despojados de sus uniformes alemanes, y obligados a cavar sus tumbas donde eran ejecutados.

Durante la “guerra georgiana”, como la llaman los habitantes de Texel, murieron unos 120 residentes de Texel, 565 georgianos y 812 alemanes. La destrucción causada a consecuencia del motín fue enorme, docenas de granjas fueron incendiadas. La sangría se prolongó tras la capitulación de las fuerzas alemanas en Holanda y Dinamarca, incluso tras la de la rendición general el 8 de mayo. El 20 de mayo de 1945 tropas canadienses desembarcan para pacificar el “último campo de batalla europeo”.

Los georgianos muertos fueron enterrados ceremonialmente en un cementerio cerca de Oudeschild. Los escasos sublevados supervivientes, unos 228 georgianos que se habían escondido o habían sido escondidos por granjeros de Texel fueron cogidos por una delegación soviética de la SMERSH para su repatración forzosa a la Unión Soviética.

Las víctimas alemanas fueron enterradas dentro de un cementerio en Den Burg, siendo en 1949 transferidos al cementerio militar de Ysselsteyn, Holanda.

Tras la llegada a un campo de recogida en la Unión Soviética, 26 de los georgianos fueron separados y ellos y sus familias “desaparecieron”, los demás fueron transportados y dispersados a gulags junto con más desertores soviéticos que habían violado la orden nº 227 del alto mando soviético (“ni un paso atrás”) rindiédose a los alemanes. Aquellos que seguían con vida en los años 50 fueron rehabilitados y se les permitió volver a sus hogares.

Hasta 1991 el embajador de la URSS visitaba el cementerio georgiano el 4 de mayo de cada año, llegando a considerarlos “héroes de la Unión Soviética” en las últimas visitas, pese a que la intención de los sublevados fue nada más lejos de pretender ser repatriados a la URSS. El 4 de mayo de 2005 el presidente de la república de Georgia, Mikheil Saakashvili visitó dicho lugar por primera vez.

Uno de los últimos georgianos supervivientes murió y fue enterrado con honores en 2007 en Zugdidi, Georgia. Otro falleció en 2010.

CURIOSIDADES
Los canadienses desarmaron a un total de 1535 alemanes a su llegada a la isla. Accidentalmente pusieron en su informe a estos 1.535 prisioneros junto con las 800 bajas alemanas ocurridas en el alzamiento, lo cual creó una cierta confusión entre algunas fuentes.

La última víctima de la revuelta fue un miembro de la resistencia holandesa, el panadero local Theo Smit, muerto accidentalmente por disparos de un georgiano.

NOTAS
El motín no es en absoluto un referente de oposición de voluntarios soviéticos contra sus oficiales alemanes. Se trata de un incidente aislado y excepcional que obedece a una serie de circunstancias concretas: el final de la guerra estaba muy próximo en ese momento, los georgianos aislados en una isla vigilados por alemanes, y los aliados muy cerca de la misma.

El motín quizá se hubiera evitado de no haber mantenido “inactivo” al batallón georgiano de forma continuada entre 1943 y 1945 y no haberlo recluido después en una isla, lo cual tuvo una repercusión muy negativa en la moral. Hubiera sido más ventajoso haberlo acantonado en la Holanda continental, cerca del frente como apoyo, o defendiendo un sector secundario.

Existen precisamente informes de batallones georgianos muy similares que fueron desplegados en Francia, y combatieron de forma más que aceptable a los aliados durante el dia D, mientras que otros voluntarios, como los rusos se rendían directamente sin disparar un solo tiro.

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